Un Regalo de San Valentín
- Valentina Ramirez
- 17 feb 2025
- 4 min de lectura
Sí, yo se que es un día comercial y todo lo que quieran, pero primero, todo el mundo esta hablando del amor y segundo, es el día de mi santo, porque sí también me llamo Valentina y me gusta tener excusas para celebrar hasta el día de la hamburguesa.
Yo ya he venido hablando en diferentes espacios de lo preocupada que estoy por cómo los discursos que velan por volver a las estructuras conservadoras y tradicionalistas cada vez son más populares en las nuevas generaciones. Entonces si esto sirve de algo, quiero dejar planteadas tres ideas simples, la primera; la necesidad de repensarse el amor desde la Compresión, la segunda; el asumir el amor como una acción y una decisión que no tiene que ver con el otro, sino con la responsabilidad de hacernos cargo de lo que nos corresponde y la tercera y última, pero no menos importante, la invitación a ser muy críticos de los discursos que reproducen los estereotipos y roles de género tan patriarcales.
Entonces, la primera se trata de entender que hay otras formas de vivir y de entender el amor desde lugares más libres, y ojo, no libres desde discurso simplista y reduccionista de todos con todos y cero responsabilidad afectiva, libres en el sentido en que somos nosotros mismos quienes decidimos con qué cosas queremos comprometernos, no aceptando todo lo que culturalmente se nos impone. Por eso es que les hablo de amar desde la Compersión, un término relativamente novedoso en nuestro lenguaje que se refiere a la capacidad que tenemos los seres humanos de sentirnos felices por los demás aún si esa experiencia que hace feliz a quien amamos no nos tiene a nosotros como protagonistas, sobre todo en relaciones de pareja, pero aplica para todo tipo de vínculos.
Ahora bien, eso ¿qué implica?, pues sencillo y a la vez no tanto, amar de manera compersiva implica retarse a tomar una postura crítica frente a las estructuras clásicas del amor romántico, por ejemplo; el matrimonio, la idea de pareja como pertenencia, la estructura tradicional de familia, los roles de género para hombres y mujeres, los celos, la envidia, la competencia, la exigencia etc, etc... De manera que, es sencillo porque sabemos qué tenemos que deconstruir, pero retador porque para lograrlo debemos enfrentar las cosas difíciles de la vida como; el dolor, el rechazo, tomar decisiones, poner limites, y tomar responsabilidad sobre nuestros propios dilemas.
Y aquí surge mi segunda idea, entender el amor como una acción y una decisión de hacernos cargo de nosotros mismos. Solo cuando dejemos de cargar al amor con las obligaciones impuestas por la cultura —como 'las mujeres deben', 'los hombres tienen que' o 'las relaciones deberían'— y nos liberemos del imaginario de la pareja basado en el poder, la jerarquía y la posesión, podremos asumir la responsabilidad de elegir, desde la libertad, ¿cómo vivimos? y ¿qué deseamos en nuestra vida?. Solo entonces seremos capaces de ver al otro como un compañero, un igual, con empatía, respeto y un amor genuino por quién es, por sus decisiones y por la manera en que su ser enriquece el vínculo que compartimos.
Ahora bien, manteniendo los debidos niveles de equilibrio, es decir, si bien tenemos que hacernos cargo, ser responsables y tomar decisiones, también debemos entender que la comunidad y las redes de apoyo nos sostienen, nos ayudan y nos acompañan en el proceso. No todo lo podemos solos, ni todo lo debemos solos, necesitamos ayuda, compañía y desarrollar la capacidad de reconocernos vulnerables para pedir ayuda.
De manera que, aquí viene mi tercera y última idea; tener cuidado y un ojo muy crítico de todo lo que vemos en redes sobre las cosas que pretendan sugerirnos cómo ser, por ejemplo; cómo ser una mujer/hombre de alto valor, cómo debería ser el rol del hombre/mujer en la pareja, por qué las mujeres deberíamos ejercer una feminidad guiada por los valores de la delicadeza, la pureza y cuando conviene la persistencia y la resiliencia y los hombres ejercer una masculinidad desde ser proveedores, "fuertes", casi que insensibles, y tantas cosas por el estilo, porque son realmente discursos que reproducen estereotipos y roles de género que viendo la Historia con H mayúscula no es que hayan tenido los mejores resultados, en la medida en que nos hacen A TODOS victimas de violencias de todo tipo, nos silencian nuestras voces, y por si fuera poco, nos castran la capacidad de análisis para mantenernos, dóciles y tranquilitos de tal manera que no percibamos nuestra capacidad de agenciamiento y no entendamos nunca que el poder de las transformaciones también está en como le hacemos frente a nuestra vida, a los problemas y en cómo construimos comunidad en lo cotidiano.
No siendo mas, cabe aclarar que esta reflexión es parte del regalo de una playlist de lo que considero los mejores fragmentos que hay sobre las charlas que hace Nilda Chiaraviglio, una psicóloga que me encanta y que creo que pone en palabras y ejemplos muy sencillos y cotidianos las lecciones sobre el amor que a mi la vida me ha hecho entender a desde las afecciones mas tristes hasta las mas alegres.
En un mundo donde todo esta tan facho, quiero recordarles la frase que le leí a María Zambrano y que es tan famosa en redes: "Toda declaración de amor es revolucionaria y por eso urgente". Porque para hacer la revolución se necesita del amor y para amar se necesita reconocer nuestra capacidad de acción, y para ejercerla se necesita asumir la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos de darle la cara a la vida y a las decisiones con firmeza.




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